Movilidad Eléctrica

En la actualidad nos encontramos transitando uno de las transformaciones más importantes de nuestra historia: el cambio progresivo de matriz energética. Esta transformación se enmarca dentro de un cambio de paradigma que apunta a la movilidad sostenible, es decir, que prioriza a las personas y el cuidado del entorno, sin descuidar lo económico y la vitalidad de la organización a largo plazo.

Como resultado de una búsqueda constante de soluciones eficientes y amigables con el medioambiente, nuestros ómnibus históricamente diésel, comenzaron a renovarse de manera escalonada por ómnibus eléctricos. El paso hacia la energía eléctrica se alinea a la política energética nacional, poniendo foco en la eficiencia energética y la descarbonización de la movilidad.

Este cambio impacta transversalmente toda nuestra cadena de valor: personal, infraestructura, proveedores, áreas de trabajo y procesos deben adaptarse. Los procesos deben adaptarse para el funcionamiento en paralelo de flotas alimentadas por distinto tipo de energía, en tanto no culmine la transición. Ambas flotas con requerimientos muy distintos, deben ensamblarse para no afectar la prestación del servicio de manera integral.

La inversión en innovación y desarrollo, en capacitación y en infraestructura, permite apuntalar las bases de esta nueva etapa. En este sentido, se incorporó el concepto de finanzas sostenibles, se abrieron puertas a alianzas estratégicas y a esta evolución, para asegurar la rentabilidad del negocio y la disposición de recursos para garantizar la sustentabilidad de la empresa y el Medio Ambiente actualmente y para las generaciones futuras, sin descuidar la calidad del empleo y del servicio a los clientes.

Estamos en una instancia en que la curva de aprendizaje aumenta exponencialmente, en que los desafíos de las nuevas tecnologías, los nuevos hábitos de movilidad y la coyuntura nos interpela diariamente, impulsándonos a crecer y continuar siendo referentes del sector.